Si alguna vez tuviste o tenés una planta, si alguna vez te encargaste de un jardín o trabajaste en algún lugar donde la vegetación ocupara un lugar importante. Entonces sabes que la fumigación es tan importante como el riego.

A las plantas hay que observarlas diariamente, porque cuando notaste que las hojas están caídas, que el verde ya no es tan verde, puede ser que una plaga las este dañando. Por eso hay que fumigar, como mínimo, día por medio, como método de prevención. Recordá, no solo hay que accionar cuando la planta ya está en decaimiento, sino que hay que tener siempre presente que estas cosas pueden pasar y hay que aprender a observar para prevenir.

Como prevención, hay que tener bien en claro que no puede pasar más de una semana entre una fumigación y la próxima. Vienen distintos productos para fumigar, pregunta en tu vivero más cercano cual es el mejor para cada planta. Al fumigar, se deberá empapar por completo la planta, por arriba y por abajo, pasando por los tallos y las hojas. No hay que hacerlo cuando hace calor o hay mucho sol y se debe poner una cantidad pequeña de fumigador diluida en agua y nunca al revés.

Ahora ya sabes que las plantas dependen de nosotros, como nosotros de ellas y que al cuidarlas nos estamos cuidando también a nosotros mismos.